Mi sombra...
Antes...muy atrás en el tiempo ni siquiera reparaba en mi sombra, todo lo llenabas tú, mi atención todo incluso sino estábamos juntos, siempre estabas en todo mi ser, sentía que podías ver a través de mis ojos, que no había necesidad de contarte lo que había visto y vivido a lo largo del día porque también lo habías vivido, éramos uno solo, de modo que cuando nos reencontrábamos, bastaba con vernos para comprobar que ese desasosiego que sentimos en algún momento del día fue cierto porque la mirada del otro lo corroboraba y entonces, sin explicación alguna nos curábamos mediante la mejor terapia del mundo: el amor que se trasmite a través del abrazo, nos abrazábamos y permanecíamos así hasta que nos sanábamos. Hubo ocasiones en que nos llamábamos en el mismo momento, (la sincronicidad diría Jung), provocando que escucháramos el tono de ocupado, y nos reíamos, como nos reíamos por esas pequeñas grandes coincidencias, ahora comprendo que utilizábamos la risa como mecanismo de defensa ante...